sábado, 30 de septiembre de 2023
EL ESTRÉS ES LA ENFERMEDAD DEL SIGLO XXI. COMBÁTELO CON UNA SONRISA
sábado, 23 de septiembre de 2023
MI PRIMER DÍA DE COLEGIO
Lo recuerdo como si fuera ayer, mis primeros años de vida transcurrieron en un pequeño pueblecito de Almería, en Cantoria para ser exactos, mientras mis padres emigraron a Barcelona para alcanzar una vida mejor que la que podían tener en el pueblo. Al poco tiempo, cuando ya estaban instalados y con trabajo, vinieron a buscar a mis tres hermanos, pero yo, siendo el más pequeño con ni tan siquiera edad escolar, decidieron muy a su pesar dejarme en casa de la abuela (a la que toda la familia llamábamos madre) durante un tiempecito más, como conté en el post de "EL DELANTAL DE LA ABUELA". Mis padres cada poco tiempo enviaban algún paquete, con ropa, algún juguete, dinero o cualquier cosa que se pudiera necesitar.
Hubo una carta en uno de aquellos envíos en que mi madre le pedía a la abuela que por favor me apuntara a la escuela para que cuando me llevaran a Barcelona ya supiera lo que era ir al colegio para aprender y estudiar mmmm muy pronto quería mi madre que me apuntaran al colegio, la pobre estaba loca porque tuviera la edad escolar y traerme a Barcelona para poder estar toda la familia juntos, aunque por mucho que mi abuela me apuntara a la escuela del pueblo eso no iba a adelantar mi edad escolar para que me aceptaran en el colegio de la nueva ciudad que me esperaba con los brazos abiertos jejejeje.
Mi abuela a regañadientes no paraba de decir "pero si aún es muy pequeño, como voy a apuntarlo a la escuela". Habló con los maestros y sí, me aceptaron en aquella pequeña clase, supongo que sería algún tipo de párvulos, guardería o algo así, lo que sí recuerdo a la perfección es de que aquella clase no estaba en lo que realmente era el recinto escolar, esta clase estaba en el ayuntamiento, nada más entrar primera puerta a la izquierda y allí había una sala llena de pupitres escolares y según mi recuerdo con niños de diferentes edades, algunos a los que ya conocía del barrio y a otros no tanto.
Aquella mañana me desperté muy contento, iría a la escuela como los niños grandes, como mis hermanos en Barcelona, y lo mejor de todo es que mi abuela me compró en el estanco de Andrés, un cuaderno, un lápiz con las tablas de multiplicar, un sacapuntas redondo, una caja de 6 lápices de colores con aquella ilustración tan chula a lo Cid Campeador saliendo de Castilla y una goma Milan de la que aún recuerdo hasta su color y su numeración, una Milan verde - 430 (por cierto, de este modelo de goma y de color en particular prontito prepararé un post mmmm ya entenderéis el porqué, seguro que algunos ya imaginaréis el motivo).
Pues eso, aquella mañana yo ya estaba preparado o eso creía yo jajajaja preparado para la vida escolar. Al entrar a clase todos contentos y riendo, hablando y eligiendo sitio para sentarnos al lado de algún amiguito, todo bien hasta que entró aquel profesor regla en mano que empuñaba como si fuera una espada y eso la verdad que atemorizó a más de un niño, sobre todo a los pequeños, yo incluido y aún más cuando gritó ¡SILENCIOOooOO! Uffffff poca broma con aquellos profesores setenteros de la vieja escuela.
No pasaba el tiempo ni queriendo, todos estábamos deseando de que llegara la hora del recreo y poder respirar un rato tranquilos sin que aquel gladiador con espada en mano, perdón, quiero decir profesor con regla en mano, nos atemorizase al menos durante ese rato en el recreo, que por cierto era en la plazoleta de la iglesia, al ladito del ayuntamiento.
Y con paciencia por fin llego la hora, por fin seriamos libres durante un rato... Todos sacaron sus bolsitas de tela donde llevaban sus cositas de comer mmmm "pero, un momento, ¿y mi bolsa? Lo que me faltaba, me la dejé en casa" y en el mismo momento que pensaba en aquel fatídico despiste escuché como alguien a mi espalda me llamaba, era mi abuela (la madre) haciéndome señas al otro lado de una pequeña barandilla que separaba la plaza de la iglesia de la calle, con la mano me hacía señas para que me acercara, me dijo que me había dejado el desayuno y que me traía galletas (supongo que serían galletas María o similares, recuerdo que eran redondas) y un trozo de tableta de chocolate (ese fue visto y no visto, tal y como llego a mis manos fue a parar a mi boca jejejeje).
La abuela me preguntó qué tal la escuela y ahí fue cuando estallé en llantos. "Madre, no quiero estar aquí, el maestro me da miedo, si te portas mal te pega con la regla, no quiero estar aquiiiiii quiero irme a casa". Mi abuela, con cara de estar molesta, pero no conmigo, me tendió la mano por encima de la pequeña barandilla, cogió la mía y me dijo "SALTA". Así se terminó mi primer día de escuela o mejor dicho mis primeras horas jajajaja.
Supongo que después mi abuela hablaría con el profesor para que no me echara de menos y para que me borrase de sus clases, lo que sí recuerdo muy claramente es que mientras íbamos caminando dirección a casa la pobre mujer iba refunfuñando "si ya lo decía yo, aún es demasiado pequeño para la escuela, cuando se lo lleven a Barcelona que se encargue su madre de apuntarlo al colegio, que para entonces ya tendrá la edad para empezar la escuela".
Y así fue, un año después ya vivía en Barcelona y cada día, me gustará o no, me llevaban a la escuela para aprender a leer y a escribir y convertirme en un hombre de provecho, como solía decirme mi querida madre (mamá), y en aquel mismo colegio "Escuela Parroquial Purísima Concepción", completé mis 8 cursos de la EGB y alguno de párvulos.
Ya podrás imaginar que de aquel primer día de escuela en el pueblo, guardo pocos recuerdos agradables, aparte de aquella fuga en la que tuve como cómplice a mi tierna y cariñosa abuela, alias "la madre" jejejeje, aunque a decir verdad también guardo otro bonito recuerdo y al mismo tiempo algo triste mmmm ¿qué fue de aquella cajita de colores Castilla, del cuaderno y la goma verde Milan 430, del sacapuntas redondo y del lápiz con las tablas de multiplicar? Aquel primer material escolar se quedó en clase y la verdad nunca pensé en recuperarlo, estaba seguro de que aquel maestro de la esgrima me la tenía jurada, así que... Espero que algún otro niño lo aprovechara bien.
Y como siempre pasa en estos casos, o al menos a mí me pasa como coleccionista y nostálgico, durante décadas llevé clavada aquella espinita por no conservar aquel primer material escolar, hasta que con los años pude hacerme con un material igual al que lleve aquel primer día de colegio y es el que hoy os estoy enseñando.
jueves, 21 de septiembre de 2023
MINUTOS MUSICALES - LA MOVIDA
Ufffff!!! Qué gran movida es eso de que se te acaben las vacaciones y la vuelta a la rutina, pero para que esta transición pase mejor mmmm vamos a pinchar algo de musiquita. Y ya que al principio mencioné movida...
La Movida Madrileña fue un movimiento contracultural surgido
durante los primeros años de la Transición de la España posfranquista, que se
generalizaría y convertiría muy pronto en la Movida española y que se
prolongaría hasta mediados de los años 80's.
Los comienzos de lo que después se ha conocido como La Movida
Madrileña fueron entre 1977-1978 alrededor de los grupos musicales de la Nueva
Ola Madrileña, primera hornada punk en Madrid, a imitación de lo que sucedía en
varias ciudades anglosajonas (Londres, Nueva York, Los Ángeles) en esos mismos
días.
Se reconoce como pistoletazo de salida de la Movida al
llamado "Concierto homenaje a Canito" celebrado el 9 de febrero de
1980 en la Escuela de Caminos de Madrid, en memoria de José Enrique Cano Leal,
difunto batería de Tos (futuros Los Secretos), que había muerto a consecuencia
de un accidente de tráfico ocurrido en la Nochevieja de 1979.
Y ahora, después de este pequeño resumen de lo que fue la Movida o de cómo empezó... Vamos a recordar algunos clasicazos musicales de esa época y de esa movida pop, en nuestros "Minutos Musicales".
Los Secretos - Déjame
lunes, 21 de agosto de 2023
LLEGARON MIS VACACIONES!!!
Una entrada rápida para anunciar que el blog estará unos días inactivo, voy a tomarme unas pequeñas vacaciones, unos días de relax me va a venir genial para recargar pilas, que el año es muy largo... Hasta la vuelta. Nos vemos muy prontito.
sábado, 19 de agosto de 2023
♫♪♫♫♪ ...ME GUSTA LA CHOCHONA, YO QUIERO UNA CHOCHONA... ♪♫♪♫♪
Una Chochona para Montse.
Permitidme que os cuente una bonita historia,
una historia basada en hechos reales, muy, muy reales, aunque yo me haya tomado
la libertad de añadirle unos poquitos toques de humor de esos que me
caracterizan jejejejeje. También podría añadir que esta es una historia un poco
triste, pero que después de 37 años tendrá un final feliz para nuestra
protagonista y buena amiga, para Montse, a la que va dedicado este post.
Montse iba contenta y feliz cogida de la mano
de sus padres, montaría en el tiovivo sobre algún caballo y en el coche de
bomberos tocando incesantemente la campanita y el botón de la sirena, comería
algodón de azúcar o puede que una manzana de caramelo, difícil elección mmmm mejor
comerse uno de cada, ¿no?
A medida que iban acercándose a la feria se
escuchaban las sirenas y esas rumbas tan flamencas que los Chichos componían y
que tanto sonaban en los autos de choque (hasta que llegó la tecno rumba de
Camela jajajaja), pero por encima de este batiburrillo se escuchaba
repetidamente un cantarín estribillo que llevaron tatuado a fuego todos los
niños que pisaron las ferias de mediados de los 80's.
Estuvieras en la atracción que estuvieras, de
fondo siempre se escuchaba aquel estribillo a grito pelado... "Le ha
tocado la muñeca Chochona... ¡Una muñeca Chochona para el caballero! ¡Una
muñeca Chochona para la señora! Y otra y otra y otra muñeca Chochona."
Montse se preguntaba qué era eso de la
Chochona. Eso parecía una palabrota fea, ¿no? ¿Pero de dónde salía ese repetitivo
eslogan tan pegadizo...?
La duda se disipó al pasar por la tómbola,
allí estaba aquel señor tan escandaloso y dicharachero que gritaba "¡Y
OTRA Y OTRA Y OTRA MUÑECA CHOCHONA!" con aquella potente voz, fijo que
hubiera podido hacer un dueto al más puro estilo Freddie Mercury &
Montserrat Caballé jejejeje, pero volvamos a nuestra amiga Montserrat, no a la
diva, sino a nuestra pequeña Montse, a quien va dedicado este post.
Cuando Montse pasó por la tómbola, se quedó
boquiabierta, aquel tenderete de feria estaba lleno, repleto de coloridas
muñecas con cuerpo de trapo, cabeza de plástico y pelo de lana con aspecto de
fregona... Aquello fue amor a primera vista, Montse se olvidó de las atracciones,
Montse solamente tenía una cosa en mente, Montse quería una muñeca Chochona.
"Mamá, papá. ¡Yo quiero una Chochona, me
gusta la Chochona, yo quiero una Chochona...!". Y para contentar a la
pequeña Montse, sus padres, Antonia y Daniel, decidieron probar suerte, parecía
algo sencillo, aquellas muñecas tocaban muy a menudo, casi todos los niños y
niñas de la feria llevaban e iban abrazados a una de esas muñecas Chochonas.
"Por favor, por favor deme un par de
boletos" le pidió Antonia, la madre de Montse, al feriante de la tómbola y
este acercándole unos sobres le dijo "coja usted misma señora y que la
suerte le acompañe" solo faltaba que sonara la banda sonora de Star Wars
jejejejeje, pero nada, nada de Chochona, nada de premio. Esta vez fue Daniel,
padre de Montse, el que le dijo al feriante "caballero, deme usted un par
de sobres más, pero que sean de esos que tocan" le dijo mientras le
guiñaba el ojo al más puro estilo de Don Vito Corleone, pero nada, ni por esas.
Fueron muchos los sobres que los padres de
Montse compraron en aquella tómbola mientras veían a otros niños y niñas que
conseguían el preciado premio y ellos a pesar de todo el dinero que gastaron
comprando boletos, nada, nada, el premio nos les salía hasta que al final la
madre de Montse tuvo la brillante idea de ofrecerle dinero al feriante de la
tómbola y comprársela.
"Oiga, dígame cuánto vale la muñeca y
directamente se la compramos" la respuesta del feriante fue rotunda,
"no, lo siento señora, pero las muñecas no están en venta, lo tenemos completamente
prohibido, si ustedes quieren una muñeca tendrá que ser la suerte de la tómbola
la que lo decida". Supongo que al feriante le salía más a cuenta que le
compraran los sobres con el boleto en su interior y no que le compraran
directamente la Chochona.
Todo hubiera sido diferente si la muñeca se
hubiera vendido en tiendas, pero esta peculiar muñeca nunca se comercializó en
una juguetería, solo se fabricó íntegramente como premio para las tómbolas de
la feria y para hacerse con una había que acudir a la tómbola sí o sí y tener
un poquito de suerte, algo que parecía no tener aquel día los padres de Montse.
Daniel para consolar a su pequeña le dijo
"vamos a la caseta de tiro, seguro que allí te consigo regalitos, yo tengo
muy buena puntería, donde pongo el ojo, pongo el perdigón". Pero como ya
sabemos en estas casetas, aparte de cigarrillos o puros pinchados en un
palillo, llaveros y poca cosa más se podía encontrar en aquellas casetas y
claro, no se le iba a dar un cigarrillo Winston o John Player Special a la
pequeña Montse mmmm aún, aun si hubieran sido de chocolate... También estaba lo
de dispararle a las bolas de colores tipo futbolín que estaban aposentadas en
los estantes verticales, pero Montse ya estaba saciada de azúcar con aquel
pedazo de pegajoso algodón y la manzana con el baño de rico caramelo... Nooooo
más azúcar.
Montse aquel día de mediados de los 80's se
llevó un gran disgusto, no tuvo la suerte, la dicha, la fortuna de tener en su
infancia una muñeca Chochona. Aquello fue una espinita que lleva clavada desde
entonces, 37 años han pasado ya.
Ya en la actualidad, un buen día, en una
comida entre buenos amigos, hablábamos de nuestro blog, de lo especial, mágico
y nostálgico que es "EL BAÚL DE HAL" y Montse me hizo una pregunta
"tú que estás metido en este mundillo de lo vintage y que es tu hooby mmmm
¿tú podrías conseguirme una auténtica muñeca Chochona?". Le respondí que
posiblemente sí, pero conseguirla en un estado impecable, eso ya sería otro
cantar y allí quedo todo o eso pensé yo.
Hace cuatro o cinco meses llegó a casa mi
esposa Judith después de su sesión semanal en la que junto a Montse se pega un
buen pateo de 8 o 10 Km andando a paso ligero y uno de los temas de
conversación surgidos en aquella alocada marcha jejejejeje fue la historia de
Montse y la espinita que llevaba clavada por no haber conseguido aquella muñeca
Chochona cuando era niña mmmm eso me dio una idea, lo hablé con Judith y a los
dos nos pareció genial, le conseguiríamos quitar esa espina.
Pregunté a algunos contactos, nos movimos por
mercadillos de antigüedades, consulté páginas de compra y venta especializadas
en este tema vintage y la verdad, desde el primer momento encontré Chochonas,
algunas auténticas y otras que las querían hacer pasar por las mismas teniendo
muy poco que ver con la mencionada muñeca, conseguir una de estas muñecas en
estado aceptable no es difícil, pero conseguirla impecable cuesta más y más
paciencia tienes que tener, pero como soy tan cabezota y no me rindo
fácilmente, al final di con ella, nada más verla algo dentro de mí dijo
"esta es".
Mañana se celebra el 50 cumpleaños de Montse,
aunque en realidad es el día 24. Es una fiesta sorpresa que David, su marido y
gran amigo mío, ha preparado con mucho cariño, una fiesta que Montse no se espera
y tanto Judith como yo pensamos que es un momento inmejorable, ya es hora de
que Montse tenga su muñeca Chochona, mañana Montse recibirá un sobre de tómbola
con premio seguro. Lo que la suerte le negó aquel día de mediados de los 80's
nosotros, Judith y yo nos encargaremos de que se cambien las tornas y que su
boleto esta vez sea el premiado, con un premio que ella no se espera ni se
imagina jejejeje.
Por adelantado te deseamos un feliz cumpleaños
querida Montse.
En aquellos coloridos 80's se repartieron un
sin fin de muñecas Chochonas. En miles de hogares españoles, quizá olvidada en
algún rincón o, por el contrario, guardada como un tesoro, aún se encuentran
algunas de estas muñecas gracias a todas las que repartieron las tómbolas de la
época, lo curioso que nadie las compró en aquel tiempo, eso era un imposible,
como ya dije esta fue una muñeca que nunca se comercializó en una tienda, solo
se fabricó para repartir como premio en las ferias.
Hoy las Chochonas son un clásico de los más
célebres, sin duda, como también aquel perrito piloto, que repartieron las
tómbolas y que seguro también recordaréis. "¡QUÉ ALEGRÍA, QUÉ ALBOROTO,
OTRO PERRITO PILOTO!", eslóganes cantados a viva voz en las ferias y
tómbolas de antaño, con tanta, tanta intensidad y tanta fortuna que la
expresión quedó guardada en el acervo popular de nuestra memoria.
Quiero recordar y también mostrar mi
agradecimiento y respeto a Manuel Fernández, ya que esta peculiar muñeca que
empezó a figurar en las tómbolas de feria y acabó causando furor en toda España
fue gracias a Manuel Fernández, alias "Manolo el Loco", propietario
de la popular tómbola del Cubo. A Manolo se le ocurrió bautizar a la muñeca
como Chochona y acuñó el eslogan que todos conocemos y recordamos "Y OTRA
Y OTRA Y OTRA MUÑECA CHOCHONA" y que acabó haciéndose omnipresente en todas
las tómbolas de la época.
El bueno de Manolo pasó a mejor vida en 2010,
pero su legado que es de agradecer perdura en la memoria de miles de adultos
que vuelven a ser niños cuando rememoran con una sonrisa aquellas tardes de
feria que tanta diversión nos proporcionaron.
Anímate, deja volar tu imaginación, cierra los ojos y coge un sobre, pide un deseo, si lo deseas con mucha fuerza, seguro que te saldrá un boleto premiado y se cumplirá lo que pediste. ¡SUERTE!























