COPIAR O CORTAR Este primer código evita que copien los textos de tu página o blog Este segundo código evita que copien las imágenes y gif COPIAR O CORTAR Yo también lo tuve! Nostalgia y Recuerdos de los años 60 - 70 - 80 - 90's: EL CARNET DEL BISA... ¡NASÍO PA MATÁ!

sábado, 4 de junio de 2022

EL CARNET DEL BISA... ¡NASÍO PA MATÁ!

Hace un par de semanas escuchaba un debate en la radio del coche. Comentaban que ya hacía poco más de veinte años que había finalizado el servicio militar obligatorio, más conocido y recordado como la mili. Hablaban de aquel día en que se anunció que la mili tenía los días contados, ya que se le puso fecha de finalización.

Aquel debate me hizo trasladarme a un ya lejano mes de mayo de 1988 y recordar a viejos compañeros de cuartel, anécdotas divertidas y otras no tanto. Pero me quedo con las que me hacen sonreír, que no fueron pocas y que guardo con cariño en los archivos acumulados de mi memoria.

También recordé aquellos regalos que con tanta ilusión solíamos llevar a casa: las muñecas militares Wendolines para nuestras novias, hermanas o madres; los monederos de gorra de plátano; los banderines y las metopas; los mecheros hechos con las vainas del CETME; los encendedores Bic con el escudo militar de nuestro regimiento; las cintas de colores con frases divertidas muy propias de la ocasión; las puntas de bala preparadas para llevar colgadas al cuello o como llaveros (algunas de ellas muy artesanales y trabajadas, dejando ver un corazón o una cruz en su interior)... entre otras muchas cosillas.

Pero la mayor sonrisa llegó al recordar aquel cómico carnet, como el que hoy os enseño y que he sacado de "EL BAÚL DE HAL": el Carnet del Bisabuelo. Seguro que muchos de los que hicisteis la mili lo recordaréis con una sonrisilla... jajajajaja.

Aunque el más conocido era el "Carnet del Abuelo", en algunos cuarteles también existió el "Carnet del Bisabuelo", como el que hoy os enseño. Estos carnets humorísticos se confeccionaban y entregaban de forma totalmente extraoficial a los soldados más veteranos cuando llegaba un nuevo reemplazo al cuartel. Era una forma simpática de simbolizar el relevo generacional entre los recién incorporados y quienes ya estaban a punto de licenciarse. A partir de ese momento, los Bisabuelos pasaban a ser los veteranos de la compañía y, entre bromas y tradiciones, se ganaban ciertos privilegios no escritos que todos conocían y casi todos respetaban.

Los Bisabuelos, o Bisagras, eran toda una institución respetada en las compañías de tierra, mar y aire. A ellos se les solía hacer la vista gorda con aquello de trabajar, limpiar, hacer guardias, etc. Después de tantos meses de servicio ya se habían ganado un merecido descanso y eso de dar el callo, como que ya no iba con ellos.

"¡Señoras y señores, se acabó la mili!" fueron las palabras pronunciadas el 9 de marzo de 2001 por el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo. Una frase histórica que anunciaba que ya no habría más llamadas a filas y que el servicio militar obligatorio concluiría el 31 de diciembre de aquel mismo año. A aquella frase le siguió la firma del Real Decreto que daba la puntilla a una tradición castrense con más de doscientos años de historia.

El servicio militar obligatorio, conocido popularmente como la mili, estaba vigente en España desde el reinado de Felipe V y su objetivo era enseñar aptitudes militares a miles de jóvenes cada año para engrosar la lista de reservistas, siguiendo un modelo de reclutamiento masivo ante la posibilidad de que se iniciara un conflicto bélico.

Hasta 1968 la mili duraba dos años, pero ese año pasó a ser de dieciocho meses. En 1984 se redujo a un año y, en 1991, quedó establecida en nueve meses.

El 8 de noviembre del año 2000 se celebró el último sorteo de asignación de destinos para realizar el servicio militar obligatorio, poniendo fin a una etapa de más de doscientos años en la historia de España en la que la mili era obligatoria para todos los jóvenes considerados aptos.

El 31 de diciembre de 2001, cuando los últimos reclutas forzosos se licenciaron y abandonaron los cuarteles, la mili dejó definitivamente de ser obligatoria para dar paso a unas Fuerzas Armadas profesionales.

Para muchos jóvenes, aquellos meses de cuartel, instrucción y maniobras sirvieron para conocer gente nueva y salir por primera vez de sus pueblos o ciudades. Estar lejos de casa y de la familia convirtió al cuartel en una segunda casa y a sus compañeros en una segunda familia.

Algunos de aquellos jóvenes pensaron, y aún hoy piensan, que el servicio militar fue un tiempo beneficioso. Les dio la oportunidad de conocer otros lugares, relacionarse con personas procedentes de distintos puntos de España y, sobre todo, aprender un oficio o sacarse el carnet de camión y de otros vehículos. Unos conocimientos y permisos que después podían aprovechar en la vida civil para mejorar su futuro.

Otros opinan todo lo contrario. Aquellos meses fueron una pérdida de tiempo, haciendo constantemente cosas sin sentido con las que no estaban de acuerdo y soportando la prepotencia, la altanería y la chulería de algunos mandos militares que se creían "Rambos"... y yo añadiría que de pacotilla.

Fue una experiencia terrible para algunos reclutas que, francamente, lo pasaron muy mal. Por suerte para mí, ese no fue mi caso. Pero sí puedo decir que vi muchas injusticias y también pude evitar unas cuantas gracias a que pertenecía a la SV (Servicios de Vigilancia). Para entendernos, algo parecido a la PM (Policía Militar), aunque dentro del propio cuartel.

Lo que sí estaba muy claro era que todo aquel tiempo suponía aparcar tus planes de futuro: dejar los estudios si estabas cursando una carrera, salvo que pidieras prórrogas; abandonar temporalmente tu trabajo, con el consiguiente riesgo de perderlo; o incluso romper con la novia.

Quiero pensar que esto último no era tan frecuente como quedarse sin trabajo, pero también podía ocurrir... si ella conocía a un apuesto Bisabuelo y ya estaba cansada de esperar a su recluta, o si tú conocías a otra chica en aquellos nuevos destinos... jajajajaja.

También existían mandos caraduras que se aprovechaban de los soldados para ponerlos a trabajar en asuntos particulares. Algo que estaba completamente prohibido, pero que rara vez se denunciaba por miedo a las represalias.

Para bien o para mal, tuvieras una buena o una mala experiencia durante el servicio militar, de todo aquello ya solo queda el recuerdo. Y siempre es mejor quedarse con los buenos momentos y dejar atrás los malos... si los hubo, claro. Y si hiciste la mili... jejejejeje.

Y tampoco podemos olvidarnos de los que se libraban de la mili, los que tenían suerte... o no, porque, como ya he dicho, hay quien asegura que fue la mejor experiencia de su vida. Estaban los afortunados que salían como excedentes de cupo y se libraban del servicio, o los famosos de los pies planos...

La cuestión es que aquel 8 de noviembre del año 2000 se celebró el último sorteo de asignación de destinos, el último sorteo de quintos, que determinaba el destino de los jóvenes para los meses previos a la jura de bandera. Aquella sería la última vez que miles de jóvenes españoles pasarían obligatoriamente por una serie de experiencias únicas que, para bien o para mal, marcaron sus vidas: los madrugones, el corte de pelo casi al cero, las noches al raso, las novatadas o incluso los arrestos por desobediencia... Uffff... de esos últimos yo tuve unos cuantos... ¡jajajajaja!


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