Una entrada rápida para anunciar que el blog estará unos días inactivo, voy a tomarme unas pequeñas vacaciones, unos días de relax me va a venir genial para recargar pilas, que el año es muy largo... Hasta la vuelta. Nos vemos muy prontito.
lunes, 21 de agosto de 2023
sábado, 19 de agosto de 2023
♫♪♫♫♪ ...ME GUSTA LA CHOCHONA, YO QUIERO UNA CHOCHONA... ♪♫♪♫♪
Una Chochona para Montse.
Permitidme que os cuente una bonita historia,
una historia basada en hechos reales, muy, muy reales, aunque yo me haya tomado
la libertad de añadirle unos poquitos toques de humor de esos que me
caracterizan jejejejeje. También podría añadir que esta es una historia un poco
triste, pero que después de 37 años tendrá un final feliz para nuestra
protagonista y buena amiga, para Montse, a la que va dedicado este post.
Montse iba contenta y feliz cogida de la mano
de sus padres, montaría en el tiovivo sobre algún caballo y en el coche de
bomberos tocando incesantemente la campanita y el botón de la sirena, comería
algodón de azúcar o puede que una manzana de caramelo, difícil elección mmmm mejor
comerse uno de cada, ¿no?
A medida que iban acercándose a la feria se
escuchaban las sirenas y esas rumbas tan flamencas que los Chichos componían y
que tanto sonaban en los autos de choque (hasta que llegó la tecno rumba de
Camela jajajaja), pero por encima de este batiburrillo se escuchaba
repetidamente un cantarín estribillo que llevaron tatuado a fuego todos los
niños que pisaron las ferias de mediados de los 80's.
Estuvieras en la atracción que estuvieras, de
fondo siempre se escuchaba aquel estribillo a grito pelado... "Le ha
tocado la muñeca Chochona... ¡Una muñeca Chochona para el caballero! ¡Una
muñeca Chochona para la señora! Y otra y otra y otra muñeca Chochona."
Montse se preguntaba qué era eso de la
Chochona. Eso parecía una palabrota fea, ¿no? ¿Pero de dónde salía ese repetitivo
eslogan tan pegadizo...?
La duda se disipó al pasar por la tómbola,
allí estaba aquel señor tan escandaloso y dicharachero que gritaba "¡Y
OTRA Y OTRA Y OTRA MUÑECA CHOCHONA!" con aquella potente voz, fijo que
hubiera podido hacer un dueto al más puro estilo Freddie Mercury &
Montserrat Caballé jejejeje, pero volvamos a nuestra amiga Montserrat, no a la
diva, sino a nuestra pequeña Montse, a quien va dedicado este post.
Cuando Montse pasó por la tómbola, se quedó
boquiabierta, aquel tenderete de feria estaba lleno, repleto de coloridas
muñecas con cuerpo de trapo, cabeza de plástico y pelo de lana con aspecto de
fregona... Aquello fue amor a primera vista, Montse se olvidó de las atracciones,
Montse solamente tenía una cosa en mente, Montse quería una muñeca Chochona.
"Mamá, papá. ¡Yo quiero una Chochona, me
gusta la Chochona, yo quiero una Chochona...!". Y para contentar a la
pequeña Montse, sus padres, Antonia y Daniel, decidieron probar suerte, parecía
algo sencillo, aquellas muñecas tocaban muy a menudo, casi todos los niños y
niñas de la feria llevaban e iban abrazados a una de esas muñecas Chochonas.
"Por favor, por favor deme un par de
boletos" le pidió Antonia, la madre de Montse, al feriante de la tómbola y
este acercándole unos sobres le dijo "coja usted misma señora y que la
suerte le acompañe" solo faltaba que sonara la banda sonora de Star Wars
jejejejeje, pero nada, nada de Chochona, nada de premio. Esta vez fue Daniel,
padre de Montse, el que le dijo al feriante "caballero, deme usted un par
de sobres más, pero que sean de esos que tocan" le dijo mientras le
guiñaba el ojo al más puro estilo de Don Vito Corleone, pero nada, ni por esas.
Fueron muchos los sobres que los padres de
Montse compraron en aquella tómbola mientras veían a otros niños y niñas que
conseguían el preciado premio y ellos a pesar de todo el dinero que gastaron
comprando boletos, nada, nada, el premio nos les salía hasta que al final la
madre de Montse tuvo la brillante idea de ofrecerle dinero al feriante de la
tómbola y comprársela.
"Oiga, dígame cuánto vale la muñeca y
directamente se la compramos" la respuesta del feriante fue rotunda,
"no, lo siento señora, pero las muñecas no están en venta, lo tenemos completamente
prohibido, si ustedes quieren una muñeca tendrá que ser la suerte de la tómbola
la que lo decida". Supongo que al feriante le salía más a cuenta que le
compraran los sobres con el boleto en su interior y no que le compraran
directamente la Chochona.
Todo hubiera sido diferente si la muñeca se
hubiera vendido en tiendas, pero esta peculiar muñeca nunca se comercializó en
una juguetería, solo se fabricó íntegramente como premio para las tómbolas de
la feria y para hacerse con una había que acudir a la tómbola sí o sí y tener
un poquito de suerte, algo que parecía no tener aquel día los padres de Montse.
Daniel para consolar a su pequeña le dijo
"vamos a la caseta de tiro, seguro que allí te consigo regalitos, yo tengo
muy buena puntería, donde pongo el ojo, pongo el perdigón". Pero como ya
sabemos en estas casetas, aparte de cigarrillos o puros pinchados en un
palillo, llaveros y poca cosa más se podía encontrar en aquellas casetas y
claro, no se le iba a dar un cigarrillo Winston o John Player Special a la
pequeña Montse mmmm aún, aun si hubieran sido de chocolate... También estaba lo
de dispararle a las bolas de colores tipo futbolín que estaban aposentadas en
los estantes verticales, pero Montse ya estaba saciada de azúcar con aquel
pedazo de pegajoso algodón y la manzana con el baño de rico caramelo... Nooooo
más azúcar.
Montse aquel día de mediados de los 80's se
llevó un gran disgusto, no tuvo la suerte, la dicha, la fortuna de tener en su
infancia una muñeca Chochona. Aquello fue una espinita que lleva clavada desde
entonces, 37 años han pasado ya.
Ya en la actualidad, un buen día, en una
comida entre buenos amigos, hablábamos de nuestro blog, de lo especial, mágico
y nostálgico que es "EL BAÚL DE HAL" y Montse me hizo una pregunta
"tú que estás metido en este mundillo de lo vintage y que es tu hooby mmmm
¿tú podrías conseguirme una auténtica muñeca Chochona?". Le respondí que
posiblemente sí, pero conseguirla en un estado impecable, eso ya sería otro
cantar y allí quedo todo o eso pensé yo.
Hace cuatro o cinco meses llegó a casa mi
esposa Judith después de su sesión semanal en la que junto a Montse se pega un
buen pateo de 8 o 10 Km andando a paso ligero y uno de los temas de
conversación surgidos en aquella alocada marcha jejejejeje fue la historia de
Montse y la espinita que llevaba clavada por no haber conseguido aquella muñeca
Chochona cuando era niña mmmm eso me dio una idea, lo hablé con Judith y a los
dos nos pareció genial, le conseguiríamos quitar esa espina.
Pregunté a algunos contactos, nos movimos por
mercadillos de antigüedades, consulté páginas de compra y venta especializadas
en este tema vintage y la verdad, desde el primer momento encontré Chochonas,
algunas auténticas y otras que las querían hacer pasar por las mismas teniendo
muy poco que ver con la mencionada muñeca, conseguir una de estas muñecas en
estado aceptable no es difícil, pero conseguirla impecable cuesta más y más
paciencia tienes que tener, pero como soy tan cabezota y no me rindo
fácilmente, al final di con ella, nada más verla algo dentro de mí dijo
"esta es".
Mañana se celebra el 50 cumpleaños de Montse,
aunque en realidad es el día 24. Es una fiesta sorpresa que David, su marido y
gran amigo mío, ha preparado con mucho cariño, una fiesta que Montse no se espera
y tanto Judith como yo pensamos que es un momento inmejorable, ya es hora de
que Montse tenga su muñeca Chochona, mañana Montse recibirá un sobre de tómbola
con premio seguro. Lo que la suerte le negó aquel día de mediados de los 80's
nosotros, Judith y yo nos encargaremos de que se cambien las tornas y que su
boleto esta vez sea el premiado, con un premio que ella no se espera ni se
imagina jejejeje.
Por adelantado te deseamos un feliz cumpleaños
querida Montse.
En aquellos coloridos 80's se repartieron un
sin fin de muñecas Chochonas. En miles de hogares españoles, quizá olvidada en
algún rincón o, por el contrario, guardada como un tesoro, aún se encuentran
algunas de estas muñecas gracias a todas las que repartieron las tómbolas de la
época, lo curioso que nadie las compró en aquel tiempo, eso era un imposible,
como ya dije esta fue una muñeca que nunca se comercializó en una tienda, solo
se fabricó para repartir como premio en las ferias.
Hoy las Chochonas son un clásico de los más
célebres, sin duda, como también aquel perrito piloto, que repartieron las
tómbolas y que seguro también recordaréis. "¡QUÉ ALEGRÍA, QUÉ ALBOROTO,
OTRO PERRITO PILOTO!", eslóganes cantados a viva voz en las ferias y
tómbolas de antaño, con tanta, tanta intensidad y tanta fortuna que la
expresión quedó guardada en el acervo popular de nuestra memoria.
Quiero recordar y también mostrar mi
agradecimiento y respeto a Manuel Fernández, ya que esta peculiar muñeca que
empezó a figurar en las tómbolas de feria y acabó causando furor en toda España
fue gracias a Manuel Fernández, alias "Manolo el Loco", propietario
de la popular tómbola del Cubo. A Manolo se le ocurrió bautizar a la muñeca
como Chochona y acuñó el eslogan que todos conocemos y recordamos "Y OTRA
Y OTRA Y OTRA MUÑECA CHOCHONA" y que acabó haciéndose omnipresente en todas
las tómbolas de la época.
El bueno de Manolo pasó a mejor vida en 2010,
pero su legado que es de agradecer perdura en la memoria de miles de adultos
que vuelven a ser niños cuando rememoran con una sonrisa aquellas tardes de
feria que tanta diversión nos proporcionaron.
Anímate, deja volar tu imaginación, cierra los ojos y coge un sobre, pide un deseo, si lo deseas con mucha fuerza, seguro que te saldrá un boleto premiado y se cumplirá lo que pediste. ¡SUERTE!
sábado, 12 de agosto de 2023
EL SOFÁ DE ESKAY
Ahora no me atrevería a sentarme en verano en uno de estos sofás
y menos sin camiseta... El contacto con este material hacía que sudaras como
un gorrino jajajaja y que, acto seguido, uno se quedara pegado a él como si hubiese sido
untado con barra de pegamento uffffff qué martirio.
sábado, 5 de agosto de 2023
LOS CARRITOS DE COJINETES O RODAMIENTOS
No eran de alta tecnología, no eran bonitos, no eran silenciosos, no eran fiables, pero el carro de cojinetes o rodamientos fue sin duda uno de los juguetes de fabricación casera más popular de muchas décadas del pasado, carritos que nos fabricábamos nosotros mismos y después los enseñábamos, nos montábamos y los conducíamos llenos de orgullo hasta llegar a una bajada donde nos lanzábamos, ahí era donde se ponía a prueba una buena fabricación, en el momento en el que estabas bajando a toda pastilla cuesta abajo es cuando descubrías los errores que habías cometido en su construcción, como consecuencia algunas peladuras en rodillas, manos o codos y puede que algún moratón o chichón, pero no nos rendíamos y subsanábamos aquellos errores de fabricación para estar listos en futuras carreras.
Hoy
día estos carros siguen existiendo como parte de fiestas y exhibiciones. Según
mi información, este tipo de carritos se fabrican desde por lo menos los años
40's hasta bien entrados los 80's del pasado siglo, que es cuando yo los conocí
y que también alguno me fabriqué. Era raro el niño o niños que no se construían
alguno de estos. El carro de cojinetes se convertía en uno de los
entretenimientos que más gustaba de la chiquillería de la época.
La
diversión comenzaba por ir a pedir los materiales a las carpinterías y talleres
mecánicos, una vez teníamos todo el material comenzaba la construcción, la
inventiva y la imaginación de cada pequeño manitas que colaboraba salía a
relucir y aquellos trozos de madera y clavos que nos daban en las carpinterías
o los rodamientos y cojinetes que desechaban los talleres mecánicos y que
acababan en nuestras manos, se convertían en meteóricos y veloces sonoros
carritos.
Hay
quien los sigue construyendo para exhibiciones o para competir con ellos en
fiestas populares y batir récord de velocidades. Sin ir más lejos mmmm podría
poner como ejemplo la fiesta mayor de la localidad donde resido, una de las
tradiciones de estos próximos días festivos de mediados de agosto es la bajada
de andróminas, los niños y no tan niños se lanzan calle abajo con sus carritos
de fabricación propia, ya los hay de todo tipo, diferentes materiales, más
ligeros, con ruedas más veloces, tuneados, pero también se pueden ver algunos
de aquellos clásicos carritos fabricados con tablas y con tres o cuatro
cojinetes, carritos que días antes de la competición, se construyen o
simplemente les hacen una buena puesta a punto a los que ya guardan de años
anteriores.
También
están los carritos con un aire más moderno y que no dejan de tener ese estilo
retro, esos que sin duda alguna no pierden la esencia de los viejos carritos,
como el azul que os enseño en las primeras fotos (mmmm aunque estoy montado en
uno de ellos, no me atrevería a competir en una de esas carreras, no estoy tan
loco, solo es una foto de postureo jajajajaja) este carrito tan vacilón de
rodamientos que os enseño es de mis sobrinos, Ferran, Ricard y Tomás. Es un
pedazo de bólido que me recuerda mucho a aquellos "Pony Kart" que
tanto nos gustaban a los críos de los 70's y 80's.
Este
bólido de mis sobrinos, aun teniendo ese aire retro-moderno y aunque parezca
que en cualquier momento sus motores empezaran a rugir más que el león de la
Metro Goldwyn Mayer, guarda toda la esencia que os mencioné anteriormente y no
deja de ser un carrito de cojinetes con algunos cambios más aerodinámicos y
modernistas, pero el estridente y ensordecedor ruido del acero de los cojinetes
rodando por el asfalto y echando chispas, es el mismo, eso no ha cambiado nada,
os lo aseguro.
Algunas
de las imágenes fueron recopiladas y extraídas de internet. Los créditos a
quien correspondan. Gracias.
sábado, 29 de julio de 2023
MOBY BOARD. G.A.C. NO HAY MEJOR VERANO QUE EL QUE TE PROVOCA NOSTALGIA
Yo también lo tuve! Un monopatín Moby Board de G.A.C. que, para mí, fue el mejor del mundo. Recuerdo como si fuera hoy mismo el día que ese monopatín llegó a mis manos, o mejor dicho, a mis pies, al igual que también recuerdo el motivo de como acabé siendo su propietario, ya que antes tuvo otro dueño.
Vicente era un niño gordito con gafas de empollón y objeto de
burla por parte de los niños del barrio y de la escuela mmmm para entendernos y
aunque suene mal, Vicente era un pringadillo, un mindundi. Yo, sinceramente, no
me llevaba mal con él, simplemente no me llevaba, lo ignoraba, posiblemente
pensaba que era un perdedor, hasta que un buen día, Vicente llegó a la pista de
patinaje del barrio con aquel Super- Monopatín... Aquel Moby Board. G.A.C. de
competición, no sé de donde lo sacaría, lo que sí sé, es que no tenía ni puñetera
idea de montar en él, ni en ningún otro Skate, estoy seguro de que el pobre
solo lo traía para exhibirlo y así intentar hacer amigos.
Un día, me acerqué a Vicente, y le dije: "¿Me dejas dar
una vuelta? No te preocupes, no quiero quitártelo, ni rompértelo, solo quiero
darme una vuelta para probarlo...". Vicente desconfiado, pero al mismo
tiempo temeroso por mi reacción, si no me lo dejaba, accedió. Di tres o cuatro
vueltas a la pista de patinaje, de mi querido "Paseo de San Juan de
Barcelona" (la pista que os enseño en las fotos, retirada en los años
90's, una lástima...) ese Moby Board de G.A.C. era alucinante, una pasada, daba
la sensación de estar volando mientras ibas subido en él, silencioso, veloz,
muy ligero y sobre todo, de aspecto espectacular.
Después de aquel día Vicente venía cada día a la pista, y cada día me ofrecía aquella joya de cuatro ruedas de colores... "¿Quieres dar una vuelta con él?". Como no, yo aceptaba encantado. Gracias a aquel monopatín surgió una pequeña amistad entre nosotros, y ya cuando teníamos más confianza, el uno con él otro, yo le propuse muchas veces "Vicente, tú no sabes ir en monopatín, véndemelo, cámbiamelo por el mío". Incluso le pedí que me lo regalara, ya que mi cumpleaños estaba cerca mmmm bueeeeeno a dos o tres meses, es en octubre jajajaja, pero Vicente siempre se negaba.
Un día llegué al Paseo de San Juan y encontré a Vicente con
no muy buena cara, parecía que había estado llorando "¿Qué te
ocurre...?", me contestó señalando a un grupo de 5 o 6 chavales del
barrio, "aquellos no me aceptan entre ellos y para colmo no paran de
meterse y burlarse de mí, tanto en la escuela como aquí". En ese momento,
a Vicente se le encendió la bombilla de las ideas, y me hizo una propuesta, él
sobradamente sabía que yo quería su monopatín, así que sus palabras fueron
estas "si consigues que me admitan entre ellos, que no se vuelvan a meter
conmigo y me enseñas a montar en monopatín, entonces te cambiaré mi monopatín,
por el tuyo"
Mmmm antes de que Vicente terminara de hablar, lo cogí por el hombro y nos encaminamos hacia aquel grupo de chavales, con un par de narices, me plante en medio cerrando los puños y dispuesto a todo, el Moby Board de G.A.C. ya lo valía.
No llegamos a las manos y menos mal, porque eran demasiados
jajajaja, aunque se metieran con Vicente, en el fondo no eran malos chavales,
en mi colegio se los hubieran comido con pan Bimbo y a Vicente lo hubieran
dejado para el postre y la verdad yo ya estaba acostumbrado a jugar en esas
ligas, no como ellos que en el fondo eran unos bonachones. Les puse los puntos
sobre las "i" y desde aquel día, no solamente aceptaron al bueno de
Vicente en la pandilla, sino que también se forjó una buena amistad entre
aquellos chavales y yo, incluso puedo decir que entre ellos surgieron algunos
de mis mejores amigos, con una amistad afectiva, entrañable, leal y sincera.
Con algunos de ellos, sigo manteniendo una férrea amistad y
algunas veces, coincidimos y recordamos viejos tiempos, acabando con dolor de
mandíbula, de tanto reír (Miguel Andreu - Jordi Andreu - Jose María Alabart
Gutiérrez - Víctor Manuel Galindo Macario - Edgar Pérez y el bueno de David
Roca, entre otros).
Aaahh! Se me olvidaba, Vicente cumplió con su parte del trato
(por la cuenta que le traía jajajaja), yo le entregué mi monopatín marca
"APOLLO" que no estaba nada mal, pero era del montón y él me entregó,
uno de los bienes más preciados que tuve en aquellos años, el Super-Monopatín Moby
Board. G.A.C. para mí, como ya os dije, el mejor del mundo.
Años más tarde, fue heredado por mis sobrinos Dani y Mari
Loli (como muchos otros juguetes que tuve) y me llegaron noticias en más de una
ocasión, decían que no había monopatín en el pueblo (Cantoría, Almería) que
bajara calle abajo más veloz que aquel bólido de fibra de vidrio azul brillante
con sus llamativas ruedas de colores y sus ejes Toro, también a mis sobrinos
les dio muchas horas de juego y de victoriosas carreras con los críos del
pueblo, seguro que ellos guardan tan gratos recuerdos como yo de aquel veloz monopatín.
Por cierto, ya casi que me olvido de Vicente jejejeje juro
que yo lo intenté, pero Vicente nunca aprendió a ir en monopatín, era muy
patoso el pobre, y prefirió la bicicleta a la tabla con cuatro ruedas, pero eso
es otra historia, quién sabe mmmm puede que el próximo verano os la cuente.
Y subidos en nuestros monopatines, fue uno de los mejores veranos de mi vida… Un verano de principios de los 80’s, ya sé que parece un argumento de película de pandilleros, pero creedme, así fue y así lo cuento.
Las imágenes fueron recopiladas y extraídas de internet. Los créditos a quien correspondan. Gracias.










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