Era el tiempo en que una canción llegaba a ti sin que tú la buscaras. Simplemente sonaba en la radio del coche, en la tienda del barrio, filtrándose por la ventana del vecino, y de repente, sin pedirte permiso, se instalaba para siempre en algún rincón de tu pecho. Solías grabar aquellos temas en una cinta que terminaba siendo más valiosa que cualquier playlist de hoy, esperabas a que la radio pusiera tu canción favorita con el dedo preparado sobre el botón de "REC", rezando para que el locutor no hablara encima del principio, y a veces lo hacía y arruinaba la grabación, o la cinta se enredaba y había que arreglarla con paciencia o con un bolí BIC.
Muchas de esas costumbres habían nacido en los 80's, pero siguieron vivas durante buena parte de los 90's. El walkman todavía acompañaba viajes en autobús y paseos solitarios, MTV sonaba en el salón con videoclips que terminaban grabándose en la memoria igual que las canciones, y cuando un amigo te prestaba un CD nuevo lo escuchabas como si te estuviera revelando un pequeño secreto.
Los 90's nos enseñaron que la música podía doler de una manera bonita, que una voz ronca con una guitarra acústica podía decir exactamente lo que tú no sabías que sentías, que el bajo de una canción podía hacerte mover los pies sin que tu cabeza lo decidiera, y que las letras en inglés, en español o en cualquier idioma parecían escritas para ti, solo para ti, aunque las cantaran millones.
También estaban los pequeños rituales que daban forma a esos recuerdos: copiar letras de canciones en un cuaderno, discutir con amigos sobre qué banda era mejor, esperar a que un videoclip volviera a aparecer en televisión porque no había otra forma de verlo otra vez. Todo eso se mezclaba con la sensación de que éramos jóvenes y no lo sabíamos; creíamos que siempre habría tardes eternas, que el verano nunca terminaría, que esa banda sonora que acompañaba nuestros primeros amores, nuestras primeras rupturas, nuestros primeros sueños de futuro, estaría siempre nueva, siempre fresca.
Pero la música envejece con nosotros, y eso es lo más hermoso. Hoy, cuando de repente suena aquella canción en un supermercado, en una serie, en un anuncio o en el teléfono móvil de alguien, el tiempo se dobla: de golpe tienes veinte y pico y cincuenta y tantos al mismo tiempo, hueles un perfume que ya nadie fabrica, ves una cara que hacía mucho que no recordabas y sientes el frío de una noche que creías olvidada.
Los 90's no fueron una década cualquiera; fueron el final del siglo XX, la última década de un milenio y, para muchos de nosotros, el principio de quienes íbamos a ser. Los 90's fueron el idioma en el que aprendimos a emocionarnos, y cada vez que volvemos a escucharlos comprendemos algo curioso: no estamos recordando la música, estamos recordando quiénes fuimos cuando la escuchamos por primera vez.
Y hoy, aquí en nuestra sección de Minutos Musicales dedicados a esos 90's, quiero recordar con vosotros algunas canciones, algunos de aquellos temas que se convirtieron en auténticos himnos de aquella década, la última década de nuestra página, y revivir juntos la música que nos hizo soñar, emocionarnos y volver a sentir momentos que creíamos olvidados.
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