Aunque para muchos niños españoles el Hula Hoop llegó de la mano de Enrique y Ana y de su música, especialmente tras el éxito de "Baila con el Hula Hoop" en 1979, la historia del aro giratorio es muchísimo más antigua. Ya en civilizaciones como el Antiguo Egipto o la Grecia clásica se utilizaban aros de madera, metal o fibras vegetales tanto para jugar como para hacer ejercicio. Era un entretenimiento sencillo, casi universal, basado en algo muy humano: el placer del movimiento y el reto de la coordinación.
Siglos después, en la Europa medieval y moderna, los aros siguieron formando parte de los juegos populares. Incluso algunos médicos del siglo XIV recomendaban su uso para mantenerse activo, aunque otros lo consideraban excesivo. El nombre "Hula" llegaría mucho más tarde, cuando marineros europeos observaron en Hawái danzas tradicionales cuyos movimientos de cadera les recordaban a los del aro.
El gran salto moderno ocurrió en 1958, cuando la empresa estadounidense Wham-O lanzó el Hula Hoop de plástico tal como hoy lo conocemos. Fue un fenómeno inmediato: millones de unidades vendidas en pocos meses y una auténtica fiebre internacional. Desde entonces el aro ha vivido ciclos de popularidad: juguete infantil, accesorio deportivo, elemento artístico en danza y circo… siempre regresando, siempre girando.
En España tuvo además su momento mágico particular cuando la música infantil lo adoptó como símbolo de diversión, inocencia y movimiento. Entre finales de los 70's y principios de los 80's las importaciones y la producción nacional de aros se dispararon, impulsadas en gran parte por el fenómeno cultural que rodeó a Enrique y Ana. La televisión también amplificó la moda: programas infantiles de TVE como La Cometa Blanca o El Gran Circo de TVE lo incorporaron en concursos, sketches y anuncios. No había patio de colegio sin niños intentando "el giro perfecto", y algunas asociaciones escolares organizaban competiciones y coreografías colectivas. Incluso surgió merchandising específico: aros de colores variados o texturas, algunos hoy convertidos en pequeñas piezas vintage de coleccionista.
Aprender a hacerlo girar era casi un rito iniciático. Primero llegaba la frustración: el aro cayendo al suelo cada dos segundos. Luego la perseverancia, volver a intentarlo una y otra vez. Y finalmente la gloria: ese instante mágico en que el aro parecía obedecerte. Entonces venían las florituras, girarlo en el cuello, bajarlo a las rodillas, competir con amigos, inventar coreografías imposibles. Sin saberlo, muchos estábamos haciendo ejercicio, coordinando el cuerpo, aprendiendo constancia… pero lo llamábamos simplemente jugar.
Como todas las modas infantiles, el boom pasó. Llegaron otros juguetes, otras músicas, otras preocupaciones. Sin embargo, el Hula Hoop nunca desapareció del todo: reapareció en los 90's, se reinventó como ejercicio fitness, como danza, como arte circense.
Y, seamos sinceros, no todos fuimos virtuosos del aro. Yo, por ejemplo, nunca pasé de dos o tres vueltas antes de que cayera al suelo con ese "plof" casi burlón. Y lo cierto es que, al menos en mi recuerdo, eran sobre todo las niñas quienes realmente lo dominaban: había en su manera de moverse una naturalidad admirable, una coordinación elegante que convertía el giro en algo casi artístico. Nosotros, los niños, solíamos ser bastante menos hábiles con el ritmo y la cintura; lo intentábamos con entusiasmo, sí, pero rara vez con la misma soltura. Más que frustración, lo recuerdo con respeto y cierta fascinación, como quien observa una habilidad que sabe apreciar aunque no la posea.
Porque, al final, el Hula Hoop nunca fue solo un juguete. Fue un pequeño maestro disfrazado de diversión: nos enseñó perseverancia, coordinación, sentido del humor ante el fracaso y, sobre todo, el valor de compartir momentos sencillos. Y aunque muchos nunca pasáramos de unas pocas vueltas, esos recuerdos siguen girando con nosotros, tercos y luminosos, como aquel aro rebelde que un día quiso enseñarnos a disfrutar simplemente del hecho de intentarlo.
Recuerda… Baila con el Hula Hoop. Si te quieres divertir, ven conmigo y ya verás. Tengo un juego para ti, yo sé que te gustará. Pronto tú lo aprenderás si te mueves como yo, dando vueltas sin parar. Bailarás el Hula Hoop, te lo quiero presentar. Es un aro de color, tiene un nombre singular y se llama Hula Hoop. ¡Y qué bien lo pasarás con el aro de color! Mucho te divertirás si lo bailas como yo. Para, pa, pa, pa, pa, pa… ♪♫♪♫♪









No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡GRACIAS POR TU COMENTARIO!
Tu comentario ha sido enviado con éxito, pero está pendiente de moderación. En breve lo revisaré y lo publicaré en el Blog. Saludotes. HAL