Queridos amigos y viajeros de la memoria…
Ha llegado
ese momento del verano en el que uno baja un poco el ritmo de trabajo, cierra
la maleta despacio y se deja llevar por ese aroma de vacaciones que tantos
recuerdos despierta. Durante unas semanas, este rincón nostálgico quedará en
silencio, como aquellas pequeñas estaciones al caer la tarde, cuando el último
tren se perdía en el horizonte dejando solo el eco de su silbato.
Y es
imposible marcharse sin acordarse de aquellos viajes de antes y de los
interminables trayectos en los trenes de los años 60, 70, 80 y 90's, con las
ventanillas abiertas, el bocadillo envuelto en papel de periódico y el
traqueteo acompasado marcando el inicio de las vacaciones. Viajes sin prisas,
donde mirar por la ventana era parte de la aventura y cada estación parecía
guardar una historia.
También
vuelven a la memoria aquellas carreteras nacionales llenas de vida, por donde
avanzaban los míticos SEAT 600 cargados hasta arriba: maletas en la baca, niños
dormidos en el asiento trasero y canciones sonando en una radio que a veces se
perdía entre interferencias. Carreteras eternas bajo el sol de julio, las
mismas que observaba desde lo alto el viejo toro de Osborne, silencioso y
gigante, convertido ya en guardián de tantos veranos y generaciones.
Quizá por eso
la nostalgia nunca pasa de moda: porque vive en esos pequeños recuerdos compartidos
que siguen viajando con nosotros, aunque hayan pasado los años.
Os deseo unas
vacaciones llenas de calma, reencuentros, bonitos atardeceres y momentos que
algún día también serán recuerdos imborrables.
Nos
volveremos a encontrar muy pronto por aquí, en este rincón donde siempre suenan
ecos del ayer.
Hasta la vuelta… y feliz verano.

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