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sábado, 29 de julio de 2023

MOBY BOARD. G.A.C. NO HAY MEJOR VERANO QUE EL QUE TE PROVOCA NOSTALGIA

Yo también lo tuve! Un monopatín Moby Board de G.A.C. que, para mí, fue el mejor del mundo. Recuerdo como si fuera hoy mismo el día que ese monopatín llegó a mis manos, o mejor dicho, a mis pies, al igual que también recuerdo el motivo de como acabé siendo su propietario, ya que antes tuvo otro dueño.


Vicente era un niño gordito con gafas de empollón y objeto de burla por parte de los niños del barrio y de la escuela mmmm para entendernos y aunque suene mal, Vicente era un pringadillo, un mindundi. Yo, sinceramente, no me llevaba mal con él, simplemente no me llevaba, lo ignoraba, posiblemente pensaba que era un perdedor, hasta que un buen día, Vicente llegó a la pista de patinaje del barrio con aquel Super- Monopatín... Aquel Moby Board. G.A.C. de competición, no sé de donde lo sacaría, lo que sí sé, es que no tenía ni puñetera idea de montar en él, ni en ningún otro Skate, estoy seguro de que el pobre solo lo traía para exhibirlo y así intentar hacer amigos.

Un día, me acerqué a Vicente, y le dije: "¿Me dejas dar una vuelta? No te preocupes, no quiero quitártelo, ni rompértelo, solo quiero darme una vuelta para probarlo...". Vicente desconfiado, pero al mismo tiempo temeroso por mi reacción, si no me lo dejaba, accedió. Di tres o cuatro vueltas a la pista de patinaje, de mi querido "Paseo de San Juan de Barcelona" (la pista que os enseño en las fotos, retirada en los años 90's, una lástima...) ese Moby Board de G.A.C. era alucinante, una pasada, daba la sensación de estar volando mientras ibas subido en él, silencioso, veloz, muy ligero y sobre todo, de aspecto espectacular.



Este monopatín de competición estaba fabricado con componentes de muy buena calidad: Tabla espectacular Moby Board de G.A.C. azul metalizada con purpurina y fabricada con fibra de vidrio, con aquellos fantásticos y anchos ejes Toro y aquella combinación de ruedas blandas Susi Cats en cuatro colores, material de lo mejorcito del momento, una pasaaada!!!




Transcurrido 5 minutos, se lo devolví y le di las gracias. También le dije que era un buen monopatín. Yo creo que se quedó alucinando, supongo que el pobre Vicente pensaría "me ha dado las gracias y me ha devuelto el monopatín y no se ha metido conmigo" eso último era a lo que él estaba acostumbrado.

Después de aquel día Vicente venía cada día a la pista, y cada día me ofrecía aquella joya de cuatro ruedas de colores... "¿Quieres dar una vuelta con él?". Como no, yo aceptaba encantado. Gracias a aquel monopatín surgió una pequeña amistad entre nosotros, y ya cuando teníamos más confianza, el uno con él otro, yo le propuse muchas veces "Vicente, tú no sabes ir en monopatín, véndemelo, cámbiamelo por el mío". Incluso le pedí que me lo regalara, ya que mi cumpleaños estaba cerca mmmm bueeeeeno a dos o tres meses, es en octubre jajajaja, pero Vicente siempre se negaba.




Un día llegué al Paseo de San Juan y encontré a Vicente con no muy buena cara, parecía que había estado llorando "¿Qué te ocurre...?", me contestó señalando a un grupo de 5 o 6 chavales del barrio, "aquellos no me aceptan entre ellos y para colmo no paran de meterse y burlarse de mí, tanto en la escuela como aquí". En ese momento, a Vicente se le encendió la bombilla de las ideas, y me hizo una propuesta, él sobradamente sabía que yo quería su monopatín, así que sus palabras fueron estas "si consigues que me admitan entre ellos, que no se vuelvan a meter conmigo y me enseñas a montar en monopatín, entonces te cambiaré mi monopatín, por el tuyo"

Mmmm antes de que Vicente terminara de hablar, lo cogí por el hombro y nos encaminamos hacia aquel grupo de chavales, con un par de narices, me plante en medio cerrando los puños y dispuesto a todo, el Moby Board de G.A.C. ya lo valía.


No llegamos a las manos y menos mal, porque eran demasiados jajajaja, aunque se metieran con Vicente, en el fondo no eran malos chavales, en mi colegio se los hubieran comido con pan Bimbo y a Vicente lo hubieran dejado para el postre y la verdad yo ya estaba acostumbrado a jugar en esas ligas, no como ellos que en el fondo eran unos bonachones. Les puse los puntos sobre las "i" y desde aquel día, no solamente aceptaron al bueno de Vicente en la pandilla, sino que también se forjó una buena amistad entre aquellos chavales y yo, incluso puedo decir que entre ellos surgieron algunos de mis mejores amigos, con una amistad afectiva, entrañable, leal y sincera.

Con algunos de ellos, sigo manteniendo una férrea amistad y algunas veces, coincidimos y recordamos viejos tiempos, acabando con dolor de mandíbula, de tanto reír (Miguel Andreu - Jordi Andreu - Jose María Alabart Gutiérrez - Víctor Manuel Galindo Macario - Edgar Pérez y el bueno de David Roca, entre otros).

Aaahh! Se me olvidaba, Vicente cumplió con su parte del trato (por la cuenta que le traía jajajaja), yo le entregué mi monopatín marca "APOLLO" que no estaba nada mal, pero era del montón y él me entregó, uno de los bienes más preciados que tuve en aquellos años, el Super-Monopatín Moby Board. G.A.C. para mí, como ya os dije, el mejor del mundo.



Años más tarde, fue heredado por mis sobrinos Dani y Mari Loli (como muchos otros juguetes que tuve) y me llegaron noticias en más de una ocasión, decían que no había monopatín en el pueblo (Cantoría, Almería) que bajara calle abajo más veloz que aquel bólido de fibra de vidrio azul brillante con sus llamativas ruedas de colores y sus ejes Toro, también a mis sobrinos les dio muchas horas de juego y de victoriosas carreras con los críos del pueblo, seguro que ellos guardan tan gratos recuerdos como yo de aquel veloz monopatín.   

Por cierto, ya casi que me olvido de Vicente jejejeje juro que yo lo intenté, pero Vicente nunca aprendió a ir en monopatín, era muy patoso el pobre, y prefirió la bicicleta a la tabla con cuatro ruedas, pero eso es otra historia, quién sabe mmmm puede que el próximo verano os la cuente.

Y subidos en nuestros monopatines, fue uno de los mejores veranos de mi vida… Un verano de principios de los 80’s, ya sé que parece un argumento de película de pandilleros, pero creedme, así fue y así lo cuento. 


Las imágenes fueron recopiladas y extraídas de internet. Los créditos a quien correspondan. Gracias.

viernes, 28 de julio de 2023

MINUTOS MUSICALES ESPECIAL HOMENAJE A DUSTY HILL. ZZ TOP

Hoy se cumplen dos años de la muerte del carismático gran bajista y cantante secundario de la banda ZZ Top "Dusty Hill" que tocó con el legendario trío de blues-rock de Texas durante más de medio siglo. Este especial de Minutos Musicales se lo quiero dedicar a él a modo de homenaje... Que su larga barba nos arrope a golpe de dum dum.


Por si queréis saber de dónde saque el llavero de ZZ Top que guardo como oro en paño dentro de "EL BAÚL DE HAL" mmmm fue a mediados de los 80's yo trabajaba en una gasolinera y en una calurosa mmmm muy calurosa tarde de verano llego rugiendo un Ford Coupé Hot Rod de 1933. Bajándose de él tres guapísimas señoritas y... ¡EEEEEP! Ahora es cuando te suena el despertador o llega alguien y te zarandea despertándote. jajajajaja.

Nada, nada, si queréis ver como sigue la historia (si es que ya no la conocéis...) mirar el primer video, pedazo de clásicazo de los buenos jejejeje. ¿Cómo conseguí ese llavero? mmmm Hay secretos que son inconfesables y es mejor dejarlos sin un final, que cada uno saque sus propias conclusiones, así no se perderá la magia... Y vamos ya con esta sesión musical de los barbas, como bien decía alguien muy especial para mí. 

Ladies and Gentlemen con ustedes: ZZ Top. 


ZZ Top - Gimme All Your Lovin'



ZZ Top - Sharp Dressed Man  



ZZ Top - Legs    



ZZ Top - Sleeping Bag   



ZZ Top - Burger Man   



ZZ Top - La Grange



ZZ Top - Viva Las Vegas  



ZZ Top - Velcro Fly  



ZZ TOP - Blue Jean Blues  



ZZ TOP - Tush 



ZZ Top - Doubleback  



ZZ Top - Rough Boy  

sábado, 22 de julio de 2023

EL DELANTAL DE LA ABUELA

Hace ya tiempo, me pasaron un artículo que me transportó al pasado, fue algo tan tierno y entrañable y me sentí tan identificado, que pensé esto tengo que plasmarlo en un post para nuestro blog y aquí está. Seguro que también muchos os sentiréis identificados al igual que yo, pero antes de empezar quiero adelantar que este post va dedicado a mis queridas abuelas "La abuelita Aurora y a la madre Dolores" y muy especialmente a esta última, a mi abuela paterna con la que viví mis primeros años de vida y de infancia, allí en el pueblo (Cantoría - Almería), y también va dedicado a todas las abuelas del mundo mundial que se lo merezcan, las mías sin duda alguna se lo merecían.

¿Por dónde empezar con esta historia de abuelo cebolleta...? mmmm tengo algunas anécdotas que me vienen que ni pintadas para este post, mis abuelas eran muy clásicas, las típicas abuelas de pueblo, muy parecidas a la abuela del anuncio de "Fabada Litoral" pero aún más tiernas y muy buenas cocineras, por cierto, naaaaada de fabada en lata jajajaja.


Corrían los años 70's, tiempos de emigración y mis padres, muy a su pesar, tuvieron que subir a aquel tren que les llevaría a Barcelona junto a sus esperanzas de una mejor vida que la que llevaban en el pueblo, una mejor vida para ellos y para dársela a sus hijos. En aquel primer viaje marcharon solos, pero cuando estuvieron bien situados volvieron al pueblo y se llevaron a mis tres hermanos que eran mayores que yo, en mi caso mmmm pensaron que lo mejor sería esperar un poco más hasta que tuviera edad para empezar la escuela, y así fue, me quedé en el pueblo con mi abuela paterna, a la que todos llamábamos "Madre Dolores" o simplemente "Madre".


Muchas veces se me escapa una sonrisa como me está sucediendo ahora mientras escribo, pensando en lo tremendo que yo era, las trastadas, las travesuras y la pobre abuela siempre detrás de mí, tapándolas, cubriéndome en todo para que no me castigaran, tiernos recuerdos de aquel tiempo que pasé junto a ella en el pueblo, cuando se enfadaba conmigo, me decía te daré en el culo con la zapatilla, pero aquella amenaza más que miedo me hacía reír. La abuela en vez de darme en el culo con la parte dura de la zapatilla (con la suela) ella empleaba la parte de arriba, la parte blanda de tela acolchada y esponjosa jajajaja qué mujer más tierna, se me eriza la piel y se me ponen los pelillos de punta ante esos cariñosos recuerdos de mi niñez con la "Madre".  


Pues sí, más de una vez me sacó los colores con algo que cariñosamente solía decir, que yo fui el último que se meó en su falda o en su delantal, ella se refería con aquel comentario, que yo fui el último que crió y que cuidó.

Fueron muchos los que me dijeron que siempre que hablaba de mí se le llenaba la boca diciendo cosas buenas de su nieto pequeño, algunos de aquellos comentarios en el círculo familiar, se aceptaban bien y otros no tanto, ya que tenía muuuchos nietos, biznietos y algún tataranieto y siempre surgía algunos celillos por parte de alguna tía o de algún primo, etc. Y ante aquellas malas caras, la mujer siempre respondía, y que puedo hacer, él es el nieto más pequeño, el último que se meó en mi delantal... Ayyy!!! Aquellos delantales de la abuela, creo que ahora me entenderéis el porqué de este post.

Recuerdo, que ella solía pasar largas temporadas en mi casa, en casa de mis padres (en Barcelona) sobre todo en los meses fríos de invierno.  A principios de mes siempre me decía "niño, ¿mañana me acompañarás al Banco para cobrar la pensión?" Y mi respuesta, como siempre era afirmativa, yo sabía que cualquiera podía acompañarla, alguno de mis hermanos mayores o mis padres, pero a ella le gustaba que fuera yo, y yo como siempre encantado...

Imaginaos la escena mmmm mediados de los 80's, un Heavy de 1,85 m con una pelandrera por debajo de los hombros, vestido con cruzada de cuero, pantalón vaquero de pitillo, camperas de cowboy y con barba de tres días (si en la actualidad me cruzase conmigo mismo ufffff al verme con esa pinta, fijo que me cambio de acera sí o sí jajajaja), y a su lado una pequeñita abuelita de 1,50m andando orgullosa y sonriente junto a él agarrada de su brazo, una escena muy poco habitual, y ya no os digo nada cuando entrabamos al Banco, si el de la ventanilla era nuevo, siempre le preguntaba a la abuela "queeee Sra. Dolores, viene usted muy bien acompañada hoy" mientras el tipo de la ventanilla me miraba de soslayo, desconfiado y receloso y yo a él le miraba como perdonándole la vida jajajajaja un auténtico duelo de miradas, hasta que mi abuela le contestaba "¡pues claro, es mi nieto pequeño!". 


Al salir del Banco siempre me daba un billete de 100 ptas y me decía "esto para que te compres un paquetillo de tabaco" (en aquellos años, no teníamos el conocimiento ni la información que tenemos ahora de lo malo que es el tabaco). Tremendas, cariñosas y entrañables situaciones, por no mencionar cuando la madre (abuela) se ponía en plan casamentera hablándoles a las amigas que traía a casa, ella ya les entraba diciéndoles que yo era muy buen chico y un buen partido. 101% que la abuela me sacaba los colores jajajajaja.

Uno de mis juegos preferidos con ella, era el de soltarle el delantal disimuladamente, un abrazo un manotazo en el culo o si la pillaba despistada de espaldas, cualquier situación era buena para soltarle la lazada del nudo del delantal, ya al rato cuando se percataba de que lo llevaba sujeto solamente con el lazo del cuello y que el de la cintura estaba suelto, ella hacía ver que se enfadaba, este niñoooo ya me soltó la lanzada del mandil (así lo llamaba ella) Estoy muy enfadada, eso lo decía en voz alta mientras me miraba y se le dibujaba una cariñosa sonrisa de oreja a oreja, siempre siguiéndome el juego uffffffffff  Se me empañan las gafas cuando recuerdo esas cosas y eso que no uso gafas... Por ese y otros motivos, aquellos delantales son tan entrañables para mí y me traen tantos recuerdos y estoy seguro de que serán recuerdos compartidos con muchos de vosotros, ¿verdad?

Es increíble lo que puede evocar un simple delantal y el cariño que puede transmitir a muchos de nosotros. Puede que pienses que tan solo se trata de una prenda de cocina aburrida o incluso ridícula, que muy pocos están dispuestos a utilizar hoy día; sin embargo, el delantal solía ser más importante de lo que te podrías imaginar.

Dudo mucho que nuestros hijos sepan lo que es un delantal multiusos. Antiguamente, era una prenda indispensable para el ama de casa de cualquier familia. El uso principal del típico delantal de abuela era el de proteger la prenda que vestían en ese momento, debido a que solo se tenía unos cuantos vestidos y era menos doloroso y mucho más fácil lavar los humildes delantales que los vestidos, pero además de eso, también se utilizaban para otras muchas cosas.


Eran increíblemente útiles en la cocina, se utilizaban como manoplas para coger los recipientes aún calientes del horno o de los fogones, sin tener que estar con un paño de cocina siempre a mano. Eran perfectos para secar las lágrimas de los más pequeños de la casa y en algunas ocasiones, incluso eran utilizados para limpiar alguna que otra oreja sucia o cuando alguien llegaba inesperadamente, era sorprendente la rapidez con que el viejo delantal podía sacar el polvo de los muebles.

Desde el gallinero, el delantal se utilizaba para llevar los huevos hasta la cocina. Cuando venía alguien de visita, el infravalorado trozo de tela se convertía en el lugar perfecto para que se escondiesen los niños más tímidos, y cuando hacía frío, nuestras abuelas los utilizaban para resguardarse las manos, también recuerdo a mi abuela delante de la chimenea agitando aquel viejo delantal que oficiaba de fuelle improvisado y de ese modo avivando el fuego mientras me contaba alguna misteriosa historia de aquellas que tanto me gustaban.

Aquellas viejas prendas de cocina limpiaron y secaron muchas frentes llenas de sudor después de pasar todo el día junto a los fogones. Las ramitas con las que se encendían las chimeneas o estufas de leña también eran transportadas en aquellas prendas tan útiles. Desde el huerto llevaron todo tipo de verduras y frutas hasta la cocina. Cuando la mesa estaba preparada, nuestras abuelas salían a la puerta y agitaban el delantal para que los hombres dejasen de trabajar en el campo y supieran que la comida estaba lista.

Actualmente, por el contrario, la nieta o nieto coloca la torta en el mismo lugar, pero mas bien suele ser para que se descongele y emplea manoplas o guantes de silicona. Pasarán largos años antes de que alguien invente un objeto que pueda reemplazar aquel viejo delantal que tantas funciones cumplía.

Aunque quizás ya no hay abuelas que tengan que proteger el vestido, dado que hoy hay muchos, y tenemos lavadoras que lavan todo tipo de prendas, lavadoras, algunas de ellas incluso son inteligentes, para que laven mejor la ropa y al mismo tiempo que ahorren con programas ECO. 

Los mangos de las sartenes o las asas de las cazuelas ya no queman, las caritas de los niños las lavamos con toallitas húmedas, de esas que dejan la piel suave, el fuego lo avivamos con un botón o una llave mmmm está todo más automatizado y el polvo lo quitamos con bayetas ecológicas que lo repelen, o eso dicen. 









En recuerdo de mi abuela, hoy tengo colgado en mi cocina un "DELANTAL" que me recuerda a aquella persona tan querida y entrañable para mí y que tantas cosas fue capaz de hacer con aquel viejo delantal multiusos jejejejeje. 



Algunas de las imágenes fueron recopiladas y extraídas de internet, desconozco su procedencia. Los créditos a quien correspondan. Gracias.

sábado, 15 de julio de 2023

LAS NOVELAS DE MARCIAL LAFUENTE ESTEFANÍA

Hubo un tiempo no tan lejano, en el que de la portería de una finca, de la guantera de un taxi o del bolsillo de un mono de trabajo, asomaba una pequeña novela, que también era fácil de ver sobre la fiambrera de cualquier currante o asomando del bolsillo de algún gasolinero, no como ocurre ahora que como mucho lo que suele asomar de un bolsillo es mmmm un teléfono móvil. Novelas que podías comprar o cambiar en el kiosco, al más puro estilo videoclub y por muy pocas pesetas. No sé, no sé si será porque soy de la tierra del Spaghetti Western (Almería) por lo que siempre me encantaron esas novelas que leían nuestros abuelos, padres, tíos o hermanos mayores, al igual que las películas de este género, puede que algo tenga que ver, lo llevo en la sangre jajajajaja.

Con tan solo mirar la portada de estas novelas que hoy saqué de "EL BAÚL DE HAL" me transportan al pasado a principios de los 70’s. Siendo yo muy niño, recuerdo en casa de mi abuela, me gustaba subir a la cámara (desván) ver los chorizos, las morcillas, pimientos y tomates y algún jamón colgados del techo para que se secaran. Manjares de las matanzas del cerdo, algo que antiguamente se estilaba mucho en los pueblos y que ya hoy en día se está perdiendo como otras tantas tradiciones…

En aquella cámara, aparte de estos y otros manjares colganderos, recuerdo una maleta en un rincón, una maleta de madera color azul y dentro de ella un buen puñado de figuras de pesebre, pero de las buenas, de aquellas de barro, algunas que otras guirnaldas y lucecitas de colores, pero lo que más me llamaba la atención, era aquella caja de cartón que compartía espacio con las figuras del Belén una caja llena de pequeñas novelas del Oeste, puede que 30, 40, 50 o más, no sabría deciros la cantidad exacta… Sé que había un buen montón, pertenecían a mi padre y a sus hermanos, que eran grandes devoradores de aquellas aventuras de pistoleros, me encantaban aquellas portadas, aquellas ilustraciones, la mente de un niño podía montarse sus propias películas con tan solo mirarlas.

Hoy en día, me arrepiento profundamente de no haberlas guardado siendo adolescente, verano tras verano, cuando iba de vacaciones al pueblo, solía verlas aunque ya no les hacía el mismo caso que cuando era niño (eso es algo que nos ha pasado a casi todos, con muchos de lo que ahora son entrañables recuerdos ¿verdad?). Al final por nostalgia me hice con algunas en un mercadillo, las que os estoy enseñando, ya que las que estaban en casa de la abuela desaparecieron sin dejar rastro.

Lo que más recuerdo de aquellas novelas, era un nombre en su portada, "ESTEFANÍA". Con el tiempo me enteré de quién había detrás de ese nombre y no precisamente era una mujer, como yo y mucha gente pensábamos jejejeje. Aunque os parezca mentira, después de tantos años, hoy en día siguen habiendo grandes fans de este género literario y sin ser necesariamente un abuelete lector, como es el caso de mi buen amigo y vecino del pueblo, Andrés (al que le envió un gran saludo).

Cada verano, cuando viajo a mi tierra para pasar unos días con la familia, todas las tardes después de comer, me encuentro a Andrés, novela en mano, sentado en una silla de anea, junto a la puerta de su casa o buscando la sombra de los pequeños árboles de la calle, ya que a 40º o 45º no apetece estar al sol uffff.  Y la pregunta que siempre le suelo hacer es "¿Qué hacemos Andrés?" y él con la rapidez de un buen pistolero me responde "aquí pegando tiros..." jejejeje que audaz.

El bueno de Andrés es un gran seguidor de estas aventuras, idólatra a Don Marcial Lafuente Estefanía, el creador del folletín del Oeste y aunque algo mayor que yo, no deja de ser una persona joven, y como Andrés, seguro que cientos (por no decir miles), son los seguidores de estas aventuras y en especial las escritas por Marcial Antonio Lafuente Estefanía.

Los autores de las Novelas del Oeste utilizaron seudónimos muy evocadores y variados, como Silver Kane, Lou Carrigan, Keith Luger, Alf Manz, Meadown Castle, Clark Carrados, George H. White. Pero centrémonos en nuestro protagonista. Marcial Lafuente Estefanía no es propiamente un sinónimo sino una franquicia. Marcial Lafuente fue el que dio con la tecla del éxito, él fue el autor de las novelas que se publicaron desde 1943 hasta 1960. A partir de esa fecha y hasta su muerte en 1984, también sus hijos Federico y Francisco escribieron novelas que firmaron con ese nombre.

Ya ves que bajo el nombre de Marcial Lafuente Estefanía se esconde una saga de escritores de este género que han vendido a lo largo de su historia más de 50 millones de ejemplares. Ahí es nada, todo unos bestsellers. Esta familia de escritores, Marcial y sus hijos Federico, Francisco y Francisco "Junior" (nieto del padre e hijo del otro Francisco), se calcula que con su nombre se han publicado más de 5.000 novelas del Oeste. Se dice, pronto, 5.000 novelas sobre el Oeste, sobre vaqueros, indios, ganaderos, tiros y pistolas. En algunos casos, estos títulos tuvieron tiradas de más de 100.000 ejemplares, que ya los quisieran la inmensa mayoría de los escritores de hoy día.

De estas novelas bajo ese seudónimo y que tienden a tener entre 90 y 100 páginas, con ese estilo, estilo "Estefanía" reconocible en cualquier lado, novelas amenas, haciendo hincapié en los diálogos, y con unos modismos muy característicos. Frases llenas de desafíos, de gatillos fáciles, Colts y Winchesters disparados a quemarropa, mujeres de vida alegre y pendencieros pistoleros que les dan mucho trabajo al Sheriff y al enterrador jejejejeje.

A diferencia de otros grandes nombres de la literatura popular, Marcial Lafuente sí conocía el lugar sobre el que escribía. Marcial estudió Ingeniería industrial, y su trabajo le llevó a visitar Estados Unidos a finales de los años 20's. Eso fue una gran ventaja y ayuda para cuidar mucho los datos históricos, geográficos y botánicos del Oeste en sus novelas, pero aparte de eso también guardaba tres ases debajo de la manga, muchas veces recurría a tres libros en particular: una obra muy completa de la historia de EEUU, un atlas muy antiguo de este país, donde aparecían los pueblos de la época de la conquista del Oeste y algo tan simple, pero tan importante como los otros dos libros, una guía telefónica en la que encontraba los nombres de sus personajes, tres libros, tres ases que le fueron de gran ayuda.

Y ya para terminar, una pequeña explicación de cómo comenzó todo. Su actividad profesional se vio interrumpida por la Guerra Civil, en la que fue general republicano en el frente de Toledo. Tuvo la posibilidad de huir, pero prefirió quedarse en España e ir a la cárcel, lo que de hecho estuvo a punto de costarle la vida.

Fue en prisión donde comenzó a escribir más continuadamente, aprovechando trozos de papel que conseguía aquí y allá. Una vez ya en libertad, comenzó a publicar en una pequeña editorial de Vigo, Cíes, inicialmente obras policiacas o románticas.

La primera novela del Oeste, publicada, fue "La mascota de la pradera" (1943), esta le permitió encontrar una temática propia, con su estilo reconocible.

La fortuna, pero también el encasillamiento en un tipo de obra concreta, le llegó al entrar en Editorial Bruguera. Esta casa construyó un imperio literalmente transatlántico de las letras, cimentado en dos éxitos indudables: las novelas de a duro y los tebeos, con Francisco Ibáñez (creador de Mortadelo y Filemón) y Estefanía como principales paladines.

Novelas populares para todos los gustos, como las de Marcial Lafuente Estefanía, en el género del Oeste, y sería imperdonable no mencionar las de Corín Tellado, en la novela romántica. Ambas fueron y siguen siendo referentes en sus géneros, marcaron hitos históricos en títulos publicados y ventas de ejemplares con cientos de millones de copias, en una época donde la literatura popular permitió soñar con vidas de aventura y amor, a varias generaciones en España como en EEUU y Latinoamérica y aunque suene exagerado, estas novelas ayudaron a la alfabetización de muchos lectores que querían leerlas.

Fotografía de Don Marcial Lafuente